+34 611 516 425

Mi vergüenza y yo

Hoy voy a hablar sobre mí. Vengo de un fin de semana donde he disfrutado de hablar en público, sintiendo mucha seguridad a pesar de estar expuesta delante de un grupo de personas. Y sí, con algo de vergüenza pero acompañada por la ilusión de hacer algo que me gusta y antes era impensable para mí.

La vergüenza bloquea

vergüenza

Esta ha sido mi historia desde pequeña. Que me sentía tan tan tan nerviosa saliendo a la pizarra, jugando un partido o hablando en las exposiciones de la universidad que mi mente se desconectó de mi cuerpo muchísimas veces para poder afrontar esas situaciones. Para mi cuerpo era peligroso, me daba miedo.

Y lo hacía, era capaz de exponer mis trabajos, hablar delante de los profesores, dar charlas a adolescentes, pero tuvo un precio. Y es que hace no mucho, en una reunión en grupo, con gente que conocía me bloqueé. No podía entender de qué estaba hablando, se me había olvidado todo. Y me quedé en blanco, en silencio…

Para mí no tenía sentido ninguno ¿Cómo me iba a pasar esto? Si ya lo había hecho más veces…

Y llegó el llamado de emergencia

Así que viendo que era incapaz de volver a entrar en las reuniones y que de repente sentía mucho miedo y vergüenza sinsentido. Empecé terapia. Y descubrí muchas cosas que quiero compartir contigo hoy.

1º No es malo sentir vergüenza

Realmente, es una emoción secundaria que aparece durante nuestro desarrollo para avisarnos de comportamientos, conductas o maneras de actuar que puedan ser inapropiadas, que estén mal, que no sean adecuadas a la situación.

Por ejemplo, está bien avergonzarnos si en mitad de un funeral nos ponemos a reírnos a carcajadas. O sentir vergüenza en el momento de tener un mal comportamiento con alguien y así poder corregirlo.

2º La vergüenza crónica existe

Así es, yo la llamo así porque fue como conocí el término pero recibe otros nombres también. La vergüenza misma de existir, de ser, de estar…

  • Hay muchas personas que han crecido en un entorno muy crítico, donde se las ha comparado con los hermanos, hijos de amigos, siempre haciéndoles sentir mal consigo mismas, con las notas que sacaban, con el rendimiento deportivo, el cuerpo…https://juliavargaspsico.com/como-manejar-la-critica-interna/
  • Hay muchas personas que han crecido con figuras emocionalmente ausentes, y esa falta de sintonía con los niños hace que sientan vergüenza. No viene generada solo por haber sido criticados, juzgados, rechazados…
  • Hay muchas personas que han crecido sin la presencia física de sus cuidadores, y esto, genera también vergüenza. Por creer que no han sido suficientemente buenas como para que se quedaran por ejemplo. Crecen con una herida de abandono.

Hay más experiencias que generan esta emoción que es desagradable y que nos hace sentir y pensar mal acerca de nosotros mismos. Pero me voy a centrar en estas que he mencionado.

vergüenza

Cuando durante nuestro desarrollo, vivimos con cuidadores con dificultades a la hora de gestionar sus emociones, con un discurso de exigencia y perfeccionismo, cuando nunca es suficiente, siempre hay un pero o una humillación, cuando no nos escuchan ni nos ven. Internamente se gestan varias cosas, y relacionadas con lo que quiero compartirte hoy, serían dos:

  • Una crítica interna potente. Creencias y pensamientos negativos acerca de una misma que son sentidos como ciertos.
  • Miedo y vergüenza. Que se generalizan a muchos aspectos internos de ti y acerca del mundo/personas.

Y el resultado no es muy bueno

Pues la mezcla de estas experiencias, más la crítica y estas emociones, hace que empieces a tener dificultades para relacionarte con los demás, que te cueste estar tranquila en determinadas situaciones en las que puedes sentirte más expuesta…

Aprender a exigirte mucho para no sentirte mal como te hacían sentir. Evitar situaciones o incluso aplazarlas en el tiempo para no enfrentarte a ciertos retos, puede empeorar tu calidad de vida, tu autoestima y la percepción que tienes del mundo y las personas.

Además, aparecen creencias negativas como:

  • no soy capaz
  • soy inútil
  • no debería sentirme así
  • mira como los demás pueden y yo no

Y sentimientos de incomprensión, frustración, ansiedad e incluso tristeza.

Tuve que aliarme con mi vergüenza

Pues si, después de un proceso terapéutico, en el que entendí cual era el origen, las experiencias que habían empeorado mi vergüenza de una forma desproporcionada, y trabajar sobre ellas. Todo fue mejorando.

vergüenza

No fue fácil, claro que no. Ninguna terapia creo que lo sea, pero mereció la pena. Porque aprendí acerca de mí, entendí que debía respetarme más en determinadas situaciones, que también es natural poder sentirme nerviosa o incluso avergonzada.

Comprendí que no puedo pretender no sentir nada ante retos, desafíos e incluso ante experiencias importantes.

Porque lo que sucede muchas veces, es que debajo de la vergüenza, está esa crítica interna diciéndote: «no deberías ponerte así», «es una tontería», «menuda exagerada eres» o por el contrario «todo te va a salir mal». Y esto, es otra capita que trabajar para bajar la intensidad de la protección que intenta ejercer la vergüenza, porque en el fondo lo que no quiere es que vuelvas a sentirte y/o pensar así.

El papel clave de la terapia EMDR

Sí, llegó un momento en el que con otras técnicas mi cuerpo seguía reaccionando a situaciones en las que se me activaba mucho la vergüenza y no podía controlarlo. Trabajando con la niña interior, mi adulta, recursos para calmarme pero me seguía costando (aunque ayudó bastante también, he de decir).

Así que, trabajamos recuerdos con terapia EMDR. Ya la había hecho en otras ocasiones y había sido muy efectiva, al igual que esta vez. https://juliavargaspsico.com/terapia-emdr/

Aunque hay un pero, había una parte de mí que creía que haciendo eso ya no volvería a estar nerviosa nunca. Y qué equivocada y exigente estaba siendo conmigo misma. Algo poco realista por mi parte, pero oye, en mi cabeza era posible en ese momento. Aunque…

¿Cómo no me iba a poner nerviosa nunca más? Pues claro que sí y lo que me queda por vivir y experimentar. Pero eso lo he aprendido con la experiencia, y dándome la oportunidad de explorar y afrontar en el presente, con situaciones que han supuesto un desafío. Permitiéndome mostrar incluso mis nervios y decirlo en voz alta (cosa inimaginable anteriormente).

¿Sabes qué me ayudó?

vergüenza
  • Hablarlo con otras personas.
  • En los momentos de hablar en público, reconocer cómo me sentía.
  • Ayudarme con técnicas de relajación.
  • Darme permiso para equivocarme.
  • Aunque quisiera evitarlo, ayudarme pensando en que luego me iba a sentir mejor (y aunque fue difícil, así fue).

Evidentemente no a todos nos va a servir lo mismo, pero creo que es muy importante cuando se trabaja la vergüenza, intervenir en las siguientes áreas:

  • Abordaje de experiencias de humillación, crítica, rechazo, ausencias…
  • Comprender el origen de lo que te pasa.
  • Conocer qué ha mantenido y/o alimentado la vergüenza.
  • Experiencias recientes en las que se haya sentido así, disparadores.
  • Trabajar la crítica interna.
  • Mejorar tu diálogo interno.
  • Estrategias de autorregulación.
  • Técnicas de relajación.

Y seguramente alguna cosa más, esto como digo, depende siempre de la persona, momento vital y motivaciones. Pero es importante hacer una intervención integral, no solo trabajar con las creencias, sino con el cuerpo, las emociones, las sensaciones… Todo influye.

Durante todo mi proceso, al vivirlo en primera persona, pude entender aún más como se sienten muchas de mis pacientes, o que incluso he tenido. También he indagado más, he ampliado mis conocimientos a nivel profesional con más bibliografía (aquí te dejo uno libro que me gustó mucho http://www.buenostratos.com/2024/10/la-verguenza-cronica-reflexiones.html) y con supervisiones.

Mi conclusión

Creo que la vergüenza es una emoción que cuando somos adultos está super escondida, mal vista y despreciada. Y tenemos mucho que aprender de ella, hay que nombrarla, entenderla y acompañarnos a sostenerla. Porque hacer como que no está puede funcionar un tiempo (me lo aplico a mí misma) pero llega un punto en el que es irreversible. Acaba saliendo a la luz.

La vergüenza crónica, genera mucho sufrimiento, problemas de autoestima, con la imagen, con los demás y es un gran trabajo el que se hace para lidiar con ella.

Por eso, quería compartir mi experiencia. Porque a mí me hubiera encantado saber y conocer un poco más, haber leído acerca de esto. Porque te reconozco que en muchas formaciones que he hecho ni se nombra y creo que es muy IMPORTANTE.

Tu vergüenza no te define, pero sí puede limitarte. Y en otras ocasiones ayudarte. Encontrar el equilibrio es liberador, te ayuda a estar más relajada, tranquila, poder ser tú, que el ruido mental baje, que sientas más seguridad en situaciones que ni imaginabas o no te habías dado cuenta que estabas condicionada.

Si has llegado hasta aquí entiendo que el tema te interesa, te resulta familiar o te recuerda a alguien que conoces. Sea por lo que sea, te doy las gracias por compartir tu tiempo conmigo.

Si quieres puedes escribirme (siempre que te apetezca) para compartirme tu experiencia con la vergüenza o cómo ha sido (o es) para ti, lidiar con ella. Espero poder haber aportado algo en tu día.

Te mando un abrazo enorme y que tengas un buen día.

Deja un comentario

1 ¿Cómo te puedo ayudar?