Entender lo que te ocurre no siempre es suficiente para cambiar determinados patrones. Puedes seguir reaccionando igual a pesar de saber por qué te pasa.
¿Sabes perfectamente lo que te pasa, pero sigues haciendo lo mismo?
- «Sé que debería poner límites, pero me cuesta decir que no.»
- «Sé que no tengo que hacerlo todo perfecto, pero sigo exigiéndome.»
- «Sé que no necesito agradar a todo el mundo, pero me afecta muchísimo decepcionar a alguien.»
- «Sé que mi vida está bien, pero sigo teniendo ansiedad.»
- «Sé de dónde viene esto, pero cuando ocurre algo parecido vuelvo a reaccionar igual.»
Quizá incluso ya has hecho terapia, has leído sobre psicología, has reflexionado mucho sobre ti misma y puedes explicar bastante bien lo qué te ocurre…
Pero, ¿por qué entonces entenderlo no es suficiente para poder cambiarlo?
Entender lo que te pasa no siempre significa que puedas reaccionar de otra manera
Una cosa es entender racionalmente un patrón y aún así, seguir sintiendo la misma respuesta emocional cuando aparece alguna situación que lo activa. Es decir, no es lo mismo saber que sentir.
Te pongo un ejemplo «tonto». Puedes saber que una araña no te va a hacer nada, pero sientes un miedo irracional que te empuja a apartarte por completo.

Tú puedes comprender algo, pero eso no tiene porqué ser suficiente para cambiar, que cuando vuelvas a vivir esa experiencia, puedas responder de una manera diferente.
- una cosas es: «entiendo que la araña no es peligrosa»
- y otra es: «cuando la veo en mi mesita de noche, pego un salto y salgo corriendo».
¿Se entiende?
Entender un patrón es importante, pero identificarlo, no significa necesariamente que dejes de reaccionar igual.
Esto puede ocurrir incluso cuando tu vida «funciona»
¿Qué quiero decirte con esto?
Que puedes ser una mujer que:
- trabaje y/o estudie;
- tiene responsabilidades;
- tiene relaciones;
- hace deporte;
- se cuida;
- organiza su vida;
- está pendiente de los demás;
- aparentemente «puede con todo».
Peeeeero, vives pendiente de hacerlo bien, te cuesta descansar incluso cuando «no hay nada que hacer», te sientes culpable si te priorizas, sientes ansiedad cuando paras (incluso sin que haya algo que lo explique).
Sientes que te cuesta mucho decir que no. A veces, desde fuera se puede ver lo contrario.
Que eres firme, que puedes con todo, que pones límites pero tu sabes por dentro que es una manera de protegerte, que te sientes fatal y que prefieres no tener que lidiar con eso.
Sé que tengo que poner límites, pero me siento culpable
Sabes que muchas veces tienes que decir que no, incluso lo haces, eso de decir que no.
Pero aparece culpa. Y cuando la sientes, piensas «he hecho algo mal, no debería haber dicho esto». https://psicologiaymente.com/psicologia/por-que-soy-incapaz-de-poner-limites
Y puedes terminar cediendo o compensando a esa persona de otra forma.
Esta forma de reaccionar igual, la explico en sesión así:
La culpa que te viene, quizá no sea del presente, sino que sea algo antiguo que aprendiste a sentir:
- de pequeña podían reñirte si expresabas una opinión diferente, protestabas, llorabas, te enfadabas…
- podías recibir miradas de desaprobación si tenías algún comportamiento distinto al esperado.
- tendías a complacer para evitar conflictos.
- puede ser también, que tus cuidadores fueran muy complacientes y lo aprendieras inconscientemente.
- sentías mucha incomprensión emocional…
- otras situaciones que te hicieran sentir que tú estabas haciendo algo mal.
Por eso, la culpa que sientas en el presente no siempre te está indicando que hayas hecho algo incorrecto. A veces aparece, porque estás cambiando ese patrón antiguo de no poner límites, y viene como si siguieras siendo más pequeña. Te vienen pensamientos del tipo: «deberías cuidar a los demás, ¿Qué te cuesta?», «lo tuyo no es tan importante, no seas egoísta», «total si siempre lo has hecho, una vez más no pasa nada».
Y es que no tengo una bola mágica, pero en algún lugar/momento(s) has aprendido a sentirte así.
Pero, mi vida va bien, pero no entiendo por qué tengo ansiedad.
No siempre existe algo evidente o concreto que te ayude a entender el malestar que sientes.
Por qué te notas alerta todo el día, vas como una moto, te das cuenta de que llevas todo al dedillo, no se te escapa nada…
Te sabes incluso las agendas de personas de tu entorno, o de compañeros de trabajo.
Puedes ser muy funcional, que desde fuera se vea que organizas muy bien tu tiempo, pero…
- te anticipas a todo (y muchas veces de forma negativa con los «y si…»).
- te cuesta parar.
- estás pendiente de todo.
- llevas mal equivocarte.
- tienes dificultades para desconectar.
Y es que, que tu vida funcione por fuera no significa que tú estés bien por dentro. Porque ser muy funcional no es sinónimo de vivir con paz mental y tranquilidad. Y te lo explico con el siguiente ejemplo.
Sé que soy demasiado exigente conmigo misma, pero no sé cómo dejar de serlo»
De primeras puedes no reconocerte como exigente, bueno, autoexigente.
Puedes reconocerte más en:
- «si no lo hago yo, no estará bien»,
- «debería poder con todo esto»,
- «no es para tanto»,
- «si no lo hago, mi pareja no lo hace bien y luego tengo que hacer el doble de trabajo»…
Esta exigencia interna hace que nada de lo que hagas sea suficiente, siempre hay más cosas por hacer y/o mejorar. Porque hay que aprovechar el tiempo, hay que aprender más cosas, hay que adelantar el trabajo. hay que…. (hasta el infinito).
También te hace creer que si no haces todo aquello, no vales. Esto es algo mucho más profundo, no es que conectes directamente con ese pensamiento pero sí con ese sentir desagradable cuando no haces las cosas que deberías.
- te puede venir culpa.
- darle muchas vueltas a las cosas.
- estar pensando en aquello que fallaste.
- ponerte más tareas que hacer.
- decirte que no deberías sentirte así.
- compararte con los demás.
¿Y qué pasa cuando ya has hecho terapia y sigues reaccionando igual?
Haber realizado un proceso terapéutico previamente y que sigas reaccionando igual, no significa que no haya servido y/o que hayas fracasado.
Puede significar que:
- has podido entender muchas cosas
- has podido aprender herramientas
- has podido cambiar aspectos importantes
- pero… todavía siguen apareciendo ciertos patrones que te vuelven a hacer sentir mal y piensas «otra vez estoy reaccionando igual».
Y poder comprender por qué te ocurre algo o de dónde viene, es FUNDAMENTAL. Pero, no garantiza que eso desaparezca.

Es como si vas al médico porque tienes fiebre, y te hace una exploración, te pregunta, te manda pruebas y cuando tiene los resultados te dice: tienes una infección de orina.
Pero no te manda pautas de autocuidado, suplementos ni nada de medicación.
Sabes qué te pasa pero sigues sintiendo dolor y tienes fiebre.
¿Se entiende?
Entonces, ¿por qué sigues repitiendo patrones que te vienen bien?
Porque algunas reacciones se aprendieron y nos sirvieron para adaptarnos. Por ejemplo:
- aprendiste a agradar porque la reacción de tu entorno era mucho mejor que si decías que no.
- aprendiste a evitar conflictos porque así había menos tensión en casa.
- aprendiste a controlar lo que pasaba porque así podías anticiparte.
- aprendiste a no molestar porque así no te sentías triste.
- aprendiste a ser independiente porque era mejor que sentir que no estaban ahí para ti.
- aprendiste a ser la responsable porque estaba bien visto en casa/colegio.
Y hay situaciones en el presente, que el cuerpo y el cerebro pueden percibir como similares a experiencias pasadas y activar ese patrón, ese «estoy reaccionando igual» antes incluso de que seas consciente.
También podemos empezar a cambiar ciertas reacciones, pero al sentir miedo, la culpa, incertidumbre, pensar que estamos decepcionando a los demás, echarnos para atrás y decirnos a nosotras mismas «puedo seguir igual».
Porque una cosa es saber poner límites, y otra es poder ponerlos.
Lo que aprendiste sobre ti y sobre los demás también puede influir
Desde que somos pequeñas, aprendemos por imitación y por cómo nos hacen sentir. Esto no quiere decir que sea siempre con mala intención, no estamos juzgando a nadie.
Más bien, es que muchas veces, hemos interiorizado creencias acerca de nosotras mismas que ya están «anticuadas» y que no representan nuestra actualidad. Por ejemplo:
- «Tengo que hacerlo bien.»
- «No debo dar problemas.»
- «Tengo que cuidar de los demás.»
- «Tengo que poder sola.»
- «Si alguien está enfadado conmigo, seguramente he hecho algo mal.»
Estos aprendizajes no significan necesariamente que haya existido una experiencia traumática. Forman parte de la historia personal y de la manera en que cada persona ha aprendido a relacionarse consigo misma y con los demás.
¿Qué hace falta para cambiar?
Pues una de las cosas sería identificar qué ocurre. Qué síntomas aparecen (pensamientos, emociones desagradables, creencias negativas, sensaciones, comportamientos…) y a partir de ahí, ir haciendo un hilo del presente hacia atrás.
¿Dónde has aprendido a sentirte así? ¿Cómo? ¿Qué estaba pasando…?
Para poder recoger toda la información que nos diga:
- cuándo aparece
- qué lo activa
- cómo ha ayudado esa respuesta anteriormente y/o en el presente (aunque de primeras pueda ser algo negativo)
- qué componentes emocionales aparecen
Y seguir haciendo ese Mapa…
En mi forma de trabajar, el primer paso no consiste en asumir de antemano qué necesitas
Sino en comprender tu situación, tu historia y los patrones que están presentes para poder valorar qué tipo de proceso terapéutico puede ayudarte.
Y así, según las necesidades de cada caso, voy utilizando las diferentes herramientas de psicoterapia integrativa y EMDR cuando es necesario.
Puedes curiosear aquí cómo hago esto en el Proceso Mapa
Así que, no necesitas estar al límite para pedir ayuda.
Si ya sientes que:
- llevas tiempo intentando cambiar algo y no consigues hacerlo;
- entiendes el patrón pero sigues repitiéndolo;
- sabes lo que quieres hacer pero determinadas situaciones te bloquean;
- tu forma de relacionarte contigo o con los demás te genera sufrimiento;
- sientes que has trabajado mucho sobre ti pero sigues encontrándote con el mismo punto.
Son motivos de sobra, lo que te pasa es importante, no tienes que hacerlo todo perfecto.
Ni sola.
Entender lo que te pasa es importante. Pero quizá no sea el final del proceso.
Comprenderte puede darte respuestas.
Pero algunas respuestas necesitan además ser trabajadas para que puedas empezar a responder de otra manera.
Si llevas tiempo pensando «sé perfectamente lo que me pasa, pero sigo reaccionando igual», quizá la cuestión no sea cuánto más necesitas entender, sino qué necesitas trabajar para que algo pueda cambiar.
¿Quieres entender qué está ocurriendo en tu caso?
El Proceso Mapa es el primer paso para conocer tu situación y valorar qué tipo de proceso terapéutico puede tener sentido para ti.
Preguntas frecuentes:
¿Por qué sigo reaccionando igual si sé lo que me pasa?
Porque entender lo que te pasa no siempre es suficiente para dejar de reaccionar igual. Una cosa es poder responder desde la calma y otra muy diferente es sentir que tus reacciones te controlan a ti.
¿Se pueden cambiar los patrones emocionales?
Se pueden trabajar y entender las funciones que tienen y han tenido en tu vida. Las cosas no las aprendemos porque sí. Muchas veces esconden una historia que desconocemos y tenemos que ir desenredando esos nudos para poder elegir nuestras respuestas en el presente. Así no responder como lo hacíamos en el pasado.
¿Por qué entiendo algo racionalmente pero sigo sintiéndolo de otra manera?
Porque una cosa es el sentir y otra es el saber. No vienen del mismo lugar, y no siempre están de acuerdo.
¿Por qué me siento culpable cuando pongo límites?
Puede que en tu historia haber puesto límites haya sido peor, o que incluso, en tu entorno tampoco sepan ponerlos. A veces hay que hacer de exploradoras de nuestra propia vida para comprender por qué me viene culpa cuando por ejemplo le digo a una amiga que necesito descansar en lugar de salir.
¿Es normal seguir teniendo dificultades después de hacer terapia?
Sí, muchas veces puede pasar. Porque haya ocurrido algo después de terminar el proceso, y que haya reactivado esa memoria, porque ha pasado algo nuevo que ha conectado con esa necesidad de protegerte, por muchos motivos.
Ahora bien, no tienes que vivir siempre con ese sufrimiento.
¿Necesito estar muy mal para acudir a terapia psicológica?
Al revés, muchas veces llegamos a terapia cuando peor estamos y luego cuesta más trabajo salir de ahí.
¿Qué dirías que te puede venir mejor si te partes el tobillo?
a. Ir en cuanto te sea posible.
b. Esperarte meses.

Gracias 🙂
