Estás siempre para lo que necesita tu amiga, tu pareja, tu madre… En el trabajo te muestras dispuesta a quedarte más tiempo, a hacer más cosas de las que te corresponden… Además, es que cuando lo haces, «te sientes mejor», aunque después, tu pensamiento es «siempre estoy para los demás».
Y siempre me dejo para después…
Quizá voy a decir algo que no te haga gracia o que sea difícil de comprender. No te encanta ayudar a los demás si luego acabas agotada. Más bien, has aprendido a dejarte para que el resto ocupe el primer plano.
Y puede ser que lo hayas interiorizado de dos maneras:
a. Lo has visto en tu entorno.
Lo que quiero decir con esto, es que quizá, has crecido con referentes, modelos en tu familia, cultura… que exponían que lo más importante era cuidar de los demás.
Te pongo un ejemplo, has crecido viendo como tu madre se sacrificaba antes que descansar por hacer cosas en casa, llevar el trabajo adelante, ayudar a familiares/amigos/conocidos y acabar exhausta.
https://juliavargaspsico.com/salud-mental-e-infancia/
De hecho podía ser muy sutil esto, porque quizá no se quejaba pero no tenía tiempo para ella, estaba enferma pero evitaba ir al médico, si le pasaba algo, decía que era lo que había y se lo tragaba…
No te decía a ti quizá directamente esto es lo que tienes que hacer pero… ¿si lo hace mi madre bien estará no? O así por lo menos es como pensamos cuando somos pequeños.
No podemos razonar como un adulto y pensar: Uy, mi madre no se está cuidando, debería tener tiempo para ella porque sin querer mira que modelo me está dejando. Pues no, es un poco raro que un niño/a piense así, ¿no?
b. Te han dicho que tienes que ser buena.
Sí, literalmente. Te han repetido frases como «tienes que ser buena, pórtate bien». «Si no quieres más te lo comes, estás en casa de otra persona». «Aunque estés mala, si no estás con fiebre alta, te vas a clase. Yo no falto al trabajo por tonterías» y un largo etcétera…
Y esto lo que produce es que se generen creencias como: lo que te pasa no es importante, eres mala si no agradas, no puedes decir que no, tus necesidades no importan…
O quizá has sido muy madura para tu edad. Y aquí suele haber un exceso de responsabilidad. Te ha podido tocar cuidar de hermanos, familiares, padres con depresión o problemas emocionales/económicos…
A veces son cosas cotidianas como cuidadores desorganizados, despistados, y que si tu no les recordabas las cosas no estaban atentos.
Todas estas situaciones, lo que pueden generar en niños, adolescentes es coger un rol de cuidador, porque no hay nadie que esté al mando, y aquí aparece la estrategia del control.
No puedes soltar el control

- Tienes apuntadas todas las citas, cumpleaños, plazos, lista compra, cosas por hacer…
- Estás atenta a todos los cambios que se pueden producir.
- Tu cabeza siempre está previendo el futuro.
- Controlas todas las variables posibles (e imposibles seguro que también).
- Tienes ansiedad, estrés continuo, como tú lo quieras llamar…
- Te cuesta concentrarte, no puedes dejar de darle vueltas a las cosas…
Y piensas, «es que si no lo hago yo, no lo hace nadie» (y seguramente es así, nadie lo hará como tú). Y lo terminas haciendo, cansada, agotada, no sabes porque estás tan irritable… pero viene el pensamiento de nuevo «siempre me dejo para después«.
Pero a la vez, quieres soltar ese control
Suena contradictorio, pero no lo es. Puede que la adulta que eres esté deseando tener tiempo para sí misma, sus cosas, apuntarse a esa actividad que lleva tanto tiempo pensando, ir a ese restaurante que tanto le apetece, regalarse ese día con su amiga…
Pero no puedes, porque esa parte de ti que aprendió que cuidar de los demás es más importante porque sino… ¿Qué egoísta no? o «qué mala eres…» o «no te quejes que todo te va bien».
- Y esa parte de ti ya se ha llenado de responsabilidades y obligaciones. Suyas y de los demás. Trabajo, casa, cuidados, citas, hijos, perros, gatos, amigas que necesitan ayuda…. DE TODO, menos tus necesidades.
Y así, en bucle, vives cada día. Con ese conflicto interno entre: necesito parar y me olvido de mí.
Y por dentro, estás cansada, agotada emocionalmente… no puedes MÁS.

Y normal, porque incluso si te estás reconociendo en esto, puedes seguir pensando que no es para tanto. Hay gente peor ¿no?. Ya bueno, pero aquí estamos hablando de ti. Que sino vuelves a dejarte en último lugar…
De tus necesidades, de tus deseos, de lo que no ha podido ser validado y comprendido. https://bcngestalt.com/2023/07/18/el-triangulo-dramatico-que-es-y-como-salir-de-el/
Porque no tienes que volverte una egocéntrica a la que ahora le dé igual todo el mundo. NO, eso no es. Se trata de que sientas que estás en equilibrio. Que lo que necesitas tu se cubre (o por lo menos se intenta). Y que las necesidades del resto de personas, las puedes atender sin que eso signifique renunciar constantemente a tu bienestar.
Porque ponerte en el último lugar, no te ayuda. Ni a ti, ni a tu entorno, ¿y sabes por qué? Porque quien bien te quiere, no desea tu sufrimiento, ni tu agotamiento.
Porque cuanto más cubiertas estén tus necesidades, más presente estás con tus seres queridos, más conectada con el mundo, y más seguridad y calma encontrarás.
Y no es porque yo tenga una bola mágica, es que veo mucho en consulta esta manera de funcionar. Y lo que les trae es el malestar acumulado, por dejarse para después, siempre o casi siempre.
Y no es tu culpa, es que LO APRENDISTE así. Y como te decía más arriba, dentro de ti puede haber un conflicto entre la adulta que quiere cuidarse y empezar a priorizarse más y la parte de ti que aprendió a responsabilizarse de los demás. A ser esa cuidadora. https://juliavargaspsico.com/terapia-autoestima-huelva/
Y en base a mi experiencia personal y profesional…
Si esto está calando, si te suena familiar, puedes darle un espacio. Esto qué significa, que puedes reflexionar sobre cómo has podido aprender a funcionar así, dónde lo has aprendido, qué estaba pasando…
Sin juzgarte, sino simplemente intentando tener una curiosidad, como cuando escuchas a alguien hablar de algo que te interesa. Estás concentrada, atenta a la información que te llega, procesándola… Pues algo así sería.
Porque cuando empezamos a darnos cuenta de algo que ya nos genera malestar o que no funciona como antes, no se trata de cambiarlo de golpe.
Antes hay una serie de pasos más importantes incluso te diría que tener un nuevo aprendizaje. Porque sino estamos condenadas a repetir la misma historia uuuuuna y otra vez.
Y así, cuando vuelva ese pensamiento «siempre me dejo para después», te puedes decir, «y me estoy encargando de ello».

Posibles efectos secundarios de buscar tu equilibrio
- Vas a atravesar un proceso en el que sentirás alivio y te quitarás muuuuchos pesos de encima.
- Pero también, habrá perdidas. Por ejemplo, personas a las que solo les interesa la que se deja para después, personas que no pueden comprender las necesidades de los demás…
- Vas a tener también que darle un tiempo de adaptación a tu entorno, porque notarán tus cambios. Y al igual que tienes tu proceso, ellos también.
- Mejorará tu autoestima.
- Tendrás menos estrés, ansiedad, tristeza…
- Puede que hasta mejore tu salud física.
- Podrás conocerte mejor.
- Elegirás cómo quieres cuidar y cuidarte.
- Serás un modelo para otras personas (si tienes hijos, eso les ayudará a tener referentes sobre autocuidado saludable).
- Tendrás tiempo para las cosas que siempre has dejado para más adelante.
Y para terminar…
Te quiero proponer un ejercicio.. si te apetece puedes hacerlo o si piensas que a alguien le puede venir bien, enséñaselo.
- Escribe (a mano), cómo te gustaría verte de aquí a un año.
- Cómo sería tu día a día.
- Qué cosas harías.
- Con quién tendrías relación.
- Que estarías haciendo.
- Cómo disfrutarías de tu tiempo libre.
- Cómo te verías a ti misma.
- Qué personas formarían parte de tu vida, y cuales ya no.
- Escríbela como si se la fueras a mandar a alguien importante para ti, o incluso a tu yo de ahora…
- Cuando la hayas terminado, léela y mira qué te llega, sin juzgar, simplemente observa lo que piensas y sientes…
- Y cómo se hace en cocina, déjalo reposar… no te fuerces. Todo tiene su tiempo y su proceso.
Todo esto no sustituye a la terapia, y si sientes que te va a remover mucho, y no puedes sostenerlo. No lo hagas.
Son recomendaciones, experiencias, conclusiones, observaciones que he ido haciendo a lo largo de mi experiencia profesional. Esto no es un diagnóstico, es mi conocimiento y mi manera de entender ese sufrimiento que tienes, tú, que siempre estás pendiente de los demás y que vuelves a pensar «siempre me dejo para lo último».
Ojalá esto te pueda ayudar a entender mejor tu historia. Sin juicios, sin comparaciones.
Ojalá esto te pueda ayudar a comprenderte. No trates de cambiar ya todo.
P.D: Me llena mucho acompañar en consulta a personas que quieren comprender y trabajar su historia.

Graciasssss!
