Estamos en una era del no parar, del hacer continuo. Una era en la que hay que tener éxito a cualquier precio. Hay que ser HIPERPRODUCTIVOS/AS, todo el tiempo, en todas las áreas de tu vida. ¿O no?
«Es que veo que la gente llega a todo y yo no soy capaz»
Déjame decirte, que lo que ves no es la realidad. Esto ya lo has escuchado seguramente, pero quizá no lo sientes tan cierto. Esa exigencia tuya que te dice que no estás teniendo una vida plena y con muchas experiencias, te está engañando. Sí, te está distorsionando tu percepción.
Párate un momento, y cuando salgas a la calle, fíjate en los escaparates de las tiendas. ¿Verdad que lo que se ve es atractivo? O por lo menos intenta captar nuestra atención con belleza, cosas llamativas, adornos…
Piensa sino en cuando entras en tu tienda de ropa favorita (en la tienda física, en la web o aplicación). Hay prendas que te encantan y que quieres tenerlas, y otras que digas no, o «meh, sin más». Pues lo mismo pasa con lo que vemos de los demás, es solo un 10% de la realidad. Es el escaparate, pero detrás, hay mucho más, y no solo lo «bonito» (y ESTO NO es nada malo, es lo natural).
Pero, así funciona esta era en la que vivimos de ser SIEMPRE HIPERPRODUCTIVOS/AS.
Porque está mal visto, mostrar aquello que no es perfecto, que no es bello, que no es aceptado socialmente, aquello que no es deseable. Y esto, cala aún más en las personas que no se permiten equivocarse, que se exigen, que son excesivamente responsables…
Sí amiga, quizá tu, que me estás leyendo ahora, te sientas identificada con algunos aspectos que vas a leer a continuación, y que quiero mostrarte con más ejemplos de tener que «ser hiperproductivos/as»:

- Haces ejercicio todas las semanas.
- Quedas con amigos y tener vida social por lo menos una vez a la semana.
- Cumples con todas las quedadas, y más ahora que viene la Navidad.
- Tienes las tareas del trabajo o estudios hechas (incluso antes de tiempo) porque sino te comes la cabeza.
- Si no haces alguna de estas cosas, te sientes fatal.
- Te cuestionas cosas que hiciste y/o dijiste.
- Te cuesta decir que no a los demás, pero te resulta muy fácil renunciar a tus cosas.
- Ves publicaciones o historias de otras personas y te comparas negativamente.
- Sueles pensar que no es suficiente lo que haces o incluso tú, como persona.
- Eres muy leal. Y bueno si te fallan…
Incluso pensarás, «no es para tanto, si yo puedo con todo esto. No es exigencia, es que es lo normal».
Y quizá pienses «siempre he sido así, es mi manera de ser».
No tengo la bola mágica, pero ya te puedo decir con cierta certeza que seguramente no.
Esto lo aprendemos, podemos tener ciertas tendencias por nuestros rasgos de personalidad y temperamento, pero, en mi experiencia personal y profesional cuando se funciona desde la hiperproductividad es que en algún momento se aprendió.
Puede haberte funcionado durante un tiempo, y que te ayudara, pero no es sostenible a largo plazo sin que tenga consecuencias.
Consecuencias de ser hiperproductivos/as:
- Agotamiento mental.
- Agotamiento físico.
- Estar acostumbrada al cansancio.
- Anteponer y complacer antes a los demás.
- Enfadarte sin motivo aparente.
- Sentir que lo tuyo no es tan importante.
- Cambias de estado de ánimo pero intentas ocultarlo.
- A veces hay exigencia hacia los demás.
- Te molesta la gente que se queja.
- Exceso de organización.
- Te estructuras bastante bien las tareas del trabajo, estudio o casa aunque pienses que no, porque tienes todo en agenda, notas, papel… y acabas saturada de cosas pendientes.
- Dedicas mucho tiempo al trabajo/estudios.
- Te sientes mal si gastas dinero en cosas para ti.
- Te hablas mal, y puede que aún no seas consciente del todo. Pero tus mensajes internos te dicen que siempre puedes hacer más y mejor. Te criticas. https://juliavargaspsico.com/como-manejar-la-critica-interna/
Y es que puede influirte hasta en como te relacionas con tus seres queridos, amistades y/o pareja. https://www.eldiario.es/era/cultura-quedar-ponerse-dia-amigos-no-compartimos-vida-resumimos_1_12791667.html
Lo que te pasa es importante.
Te digo esto, porque si te reconoces en la mayoría de estos aspectos de ser hiperproductivos o por lo menos en las consecuencias. Tengo que decirte y me gustaría que lo tuvieras en cuenta aunque no lo creas, que esto es importante.

No eres una quejica ni tienes que vivir siempre así. Vivimos en una era en la que se premia vivir asfixiada pero haciendo muchas cosas, porque OJO, además tienes que estar bien vestida, ir a la última, trabajarte, estar actualizada en las redes y contenta. No vaya a ser que descanses o te cuides (nótese la ironía).
Te digo, es importante esto que te pasa porque está afectando a tu calidad de vida. No solo a nivel psicológico, sino físico.
- ¿duermes bien?
- ¿descansas plenamente?
- ¿tienes alguna enfermedad digestiva, piel o aparato respiratorio?
- ¿notas que te inflamas con facilidad?
- ¿tienes una mala relación con la comida? ¿pospones o dejas en un segundo plano nutrirte?
- ¿sientes ansiedad?
- ¿tienes molestias físicas sin explicación médica?
- ¿te medicas con frecuencia para poder seguir con el día a día?
Estamos conectados, nuestros órganos y mente no van por separado. Ni nuestro cuerpo va aparte de nuestras emociones. Y al igual que podemos tener problemas de salud mental por un exceso de carga, estrés mantenido en el tiempo y otras causas. El cuerpo también lo va a sufrir. https://www.escuelaemdr.com/nuevo-libro-de-natalia-seijo-el-cuerpo-tiene-memoria/
Si necesitas cambiar esto, hay otros caminos
No te lo digo desde el tienes que trabajarte esto, o HAY QUE IR EN CONTRA DE SER HIPERPRODUCTIVOS. Porque vivimos en esta sociedad, y es a la que pertenecemos.
Pero si se pueden hacer ciertos ajustes, pequeños cambios que pueden tener grandes resultados.
No quiero decirte lo que hacer porque es algo muy personal, incluso si estás en un proceso terapéutico revísalo con tu psicólogo/a. Sin embargo, hay ciertos aspectos generales y básicos como tu diálogo interno:
- El cómo nos hablamos influye directamente en nuestra percepción. Si me hablo de una manera crítica y dura, me voy a ver por dentro y por fuera peor.
- Fíjate en personas que te hagan sentir bien, sin juicio y observa de qué manera se relacionan contigo. Qué te dicen, cómo lo hacen, y ve recopilando esa información.
- Ten en cuenta que las personas con las que te comparas tienen sus luchas internas, y que cuanto más se muestra lo bien que está uno/a, puede que no sea tan cierto.
- Puede que las personas con las que te comparas estén bajo estos mandatos de ser hiperproductivos/as también y te retroalimenta.
Mis recomendaciones para equilibrar NUESTRA exigencia:
- Obsérvate con curiosidad, no te exijas cambiar todo ahora.
- Busca espacios seguros.
- Quédate con personas flexibles.
- Actualiza tus horarios.
- Busca ayuda si la necesitas.
- Revisa cómo te estás hablando.
Y si te apetece y sientes que es el momento de profundizar más en ello, tienes profesionales de la salud mental que te pueden acompañar.
Yo estoy trabajando en crear espacios grupales donde compartir estas experiencias y acompañarnos en lugares tranquilos y sin juicio, para poder trabajar en esto. Porque a veces, poder compartirlo y escuchar a otras personas a las que les pasa lo mismo, genera cambios muy potentes.
No se trata de pasar al otro extremo de si no hay exigencia interna es que eres un vago. Ni tampoco de si no soy hiperproductivo/va es que no estoy haciendo nada.
De lo que se trata es de equilibrar. De organizar y de estructurar de una forma coherente y REAL. De mirarte con más ternura, aunque te rechine.
En mi red social habitual, suelo publicar contenido relacionado con este tema, intentando ser coherente y realista conmigo misma también.

https://www.instagram.com/juliavargaspsico?igsh=MXRpZmhpNXB1Y3lqNA%3D%3D&utm_source=qr
Mi pequeña carta para ti:
Porfa, como persona ex-megaexigente consigo misma, no te obsesiones ni te machaques con que deberías ser de otra forma, o es que está mal como lo haces.
Has aprendido a hablarte así de forma automática, no es voluntario. No tienes que ser perfecta, no tienes que ser la mejor amiga, la mejor compañera, la mejor hermana o mejor pareja.
Los demás te quieren por lo que eres, no por llegar a todo. Y tu, te mereces sentir ese amor, esa ternura y esa sensación de calma y serenidad. Porque sí, es lo que hay al otro lado, es el equilibro. Si solo entra lo malo, los deberías, no hay lugar para lo bueno.
En ese equilibrio encontrarás más tiempo mental y físico para vivir, para acumular experiencias placenteras que se quedarán grabadas en tu propia retina, y no en las de los demás. Tus vínculos serán de más calidad, podrás decir que no y priorizar de forma realista tu vida.
Dormirás mejor, tu ansiedad bajará, tus miedos también. Sentirás más capacidad para afrontar la incertidumbre y lo que se escapa de tu control. Tendrás más seguridad.
Amiga, ya bastante exigencia hay desde que abrimos el móvil o salimos a la calle.
Solo hay una vida, solo va a haber una persona que esté siempre ahí, y eres tu misma. Disfruta por igual que tienes responsabilidades, equilibra tus prioridades, sé coherente contigo misma. Puedes ser exigente sin llegar exhausta. No confundas machacarse con tener propósito y motivación.
De Julia, para ti.
Con mucho cariño, cuídate y date tu tiempo.
Elige tu propia vida, la que te mereces.

