Para empezar a entender acerca del término trauma, debemos saber que cuando vivimos una experiencia que tiene un impacto emocional muy grande, nuestro cerebro puede verse desbordado y no saber cómo afrontar esa situación. Esto produciría una especie de cortocircuito, de manera que la información de esa experiencia, se quedaría como congelada/desorganizada dentro. A veces, es más fácil entenderlo pensando en cuando tenemos enchufados muchos aparatos en casa, podemos pasarnos de potencia y al haber una demanda superior, los plomos se bajan automáticamente. Algo parecido podría decirse que pasa en nuestro cerebro.
Pero ¿Qué es entonces?
Debemos tener en cuenta que no todo es un trauma, yo puedo vivir una situación muy impactante a nivel emocional pero la reacción del entorno en ese momento es adecuada y me ayuda a atravesar lo que estoy viviendo. Por ejemplo, no es lo mismo sufrir una agresión física y/o emocional y que mis padres me apoyen. A que cuando se lo cuente, me ignoren o le quiten importancia. El cómo yo siento que reacciona mi entorno, cómo lo percibo, es MUY IMPORTANTE.
Clasificación en dos categorías
Desde la terapia EMDR (Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares –https://www.emdr-es.org/Sobre-EMDR/Que-es-EMDR -) para procesar experiencias traumáticas, las organizan en «T» mayúscula y «t» minúscula.
- «T»·: son aquellos eventos inesperados en los que se ve amenazada la integridad física y/o la vida que generan perturbación y un impacto emocional. Por ejemplo, un abuso sexual, accidente, intervención quirúrgica…
- «t»: son aquellos eventos inesperados originados por otra persona que generan perturbación y impacto emocional. Por ejemplo, maltrato psicológico, ausencia de afecto emocional en la infancia…
1. «T» mayúscula:
Están incluidas aquí las catástrofes naturales, las agresiones físicas y/o sexuales… También puede ser haber presenciado un accidente sin haber sido una víctima directa, una muerte inesperada de alguien querido, tratamientos médicos invasivos…
Pensemos que al final son aquellas experiencias que implican un peligro, amenaza real y/o percibida que ponen en riesgo nuestra vida y/o cuerpo, o de otras personas.
2. «t» minúscula
Aquí podríamos mencionar aquellas experiencias que surgen en experiencias interpersonales, es decir, tienen que ver con una o varias personas. Por ejemplo, haber vivido situaciones como:
- acoso escolar (bullying)
- negligencia por parte de cuidadores y/o figuras de apego
- humillaciones
- abandono
- traición
- rechazo
- maltrato psicológico
- divorcios complicados
Si te interesa más información acerca de EMDR, puedes echar un vistazo también aquí https://juliavargaspsico.com/terapia-emdr-online/
¿Todo es trauma?

Cómo decía un poco más arriba, vivir una o varias experiencias de este tipo, no es causa directa de un diagnóstico de trauma. En muchas formaciones que he recibido, la frase que más se me ha quedado ha sido la siguiente: «a veces no es lo que me pasa, sino como reacciona mi entorno a lo que me pasa». Porque no es igual que le cuente a un profesor que mi compañero me está insultando y que me diga «déjate ya de tonterías, son cosas de niños» y que esto se repita hasta que yo deje de pedir ayuda. A, que ese mismo profesor, me mire, me entienda y se encargue de lo que está pasando, para protegerme.
La mayor parte de la población puede haber vivido situaciones difíciles, con un impacto emocional alto, pero no todos sufren sintomatología traumática. Sin embargo, cuando se viven experiencias de este tipo, de una forma continuada, es un factor de riesgo para tener un cuadro más complejo.
Voy a inventarme un posible caso. Imaginemos que llega a consulta, una chica de 28 años, con síntomas de ansiedad. Cuando exploramos su historia de vida, vemos que ha vivido las siguientes experiencias:
- Padre ausente emocionalmente (está en casa, pero no recuerda que le prestara mucha atención).
- Madre muy cuidadora, trabajadora y sobreprotectora. No la deja salir con sus amigas/os hasta los 18 años.
- Fallecimiento de su mejor amiga con 13 años, pero dice que lo tiene superado.
- Fallecimiento de su perro por un coche a los 18 años y ella lo vio todo.
- Relación de pareja que dura 10 años. Actualmente, hace 4 meses que terminó la relación.
Si bien tiene un listado de posibles experiencias traumáticas «t» y «T». Aquellas que aún experimenta con malestar cuando las comentamos son la ausencia del padre y ruptura de la pareja. ¿Por qué? Porque no ha sentido un apoyo por parte del padre cuando lo ha necesitado, y tras el fin de su relación, se ha dado cuenta de que esa ausencia se ha hecho aún más grande. Porque no le ha preguntado, ni se ha interesado y cuando lo llamaba por teléfono, le pasaba con la madre diciéndole que él estaba ocupado.
Señales para detectarlo
Listado de posibles síntomas:
- Creencias negativas personales («no soy lo suficientemente bueno», «estoy en peligro», «soy débil», «hay algo de malo en mí»…)
- Sensaciones físicas desagradables.
- Imágenes, flashes, alucinaciones auditivas…
- Pesadillas, dificultad para conciliar y/o mantener el sueño…
- Cambios de humor, irritabilidad, estado de ánimo bajo…
- Niebla mental, desorientación, sensación de irrealidad…
- Sensación de revivir experiencias, de que otra vez te vuelve a pasar lo mismo o te sientes igual. A veces no sabes la causa o el origen.
- Mucho cansancio o por el contrario, sensación de ir muy rápido, de no poder parar…
Algunos de estos pueden ser compartidos por otras situaciones, no es un diagnóstico clínico. Podemos tener esta lista como una referencia genérica.
Estamos viviendo una época en la que la información sobre salud mental cada vez es mayor y hay más información disponible al alcance de todo el mundo. Si tienes dudas, si consideras que podrías beneficiarte de un proceso terapéutico, consulta con un profesional especializado (no todos los psicólogos sabemos ni tratamos todo).
Para trabajar con trauma, es necesario poder establecer un buen plan terapéutico, contar con los recursos necesarios para abordar esos síntomas y desde luego, conseguir una buen vínculo con tu terapeuta (es cosa de dos). Pero, también es fundamental que se desarrollen otras redes de apoyo si no se tienen (amigos, pareja, familia, compañeras, mascotas…), ocio, estrategias de autocuidado…
Si te interesa conocer un poco más o tienes alguna sugerencia, puedes escribirme. Me encantaría leerte si deseas compartirlo conmigo.
Gracias por llegar hasta aquí.

